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¿La inteligencia artificial nos quitará el trabajo? Mi experiencia real

21 de septiembre de 2026 · 8 min de lectura

¿La inteligencia artificial va a acabar con nuestros puestos de trabajo? Es una pregunta que escucho constantemente. Cada vez que aparece una nueva versión de ChatGPT, Claude, Gemini o cualquier otra herramienta de IA, vuelve el mismo debate: las máquinas van a sustituirnos y muchos profesionales dejarán de ser necesarios.

Pero ¿hasta qué punto es cierto?

Llevo bastante tiempo utilizando herramientas de inteligencia artificial en mi trabajo diario. He probado diferentes modelos, he desarrollado proyectos, he rediseñado mi propia página web, he automatizado tareas y hasta estoy utilizando la IA para ayudarme a escribir un libro.

Y después de toda esta experiencia tengo una opinión bastante clara: la inteligencia artificial puede cambiar radicalmente nuestra forma de trabajar, pero utilizarla profesionalmente no es tan sencillo como pulsar un botón.

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En este artículo quiero compartir mi experiencia, los problemas que me he encontrado y por qué considero que el conocimiento humano sigue siendo fundamental.

¿La inteligencia artificial está preparada para sustituirnos?

No podemos negar que la inteligencia artificial ha avanzado muchísimo.

Actualmente podemos pedirle que redacte un informe, analice un documento, prepare una propuesta comercial, genere imágenes, nos ayude a programar o realice determinadas tareas repetitivas.

Lo que antes podía llevarnos horas, ahora podemos hacerlo en minutos.

El problema aparece cuando confundimos esa capacidad con la idea de que la IA puede sustituir completamente a un profesional.

Porque una cosa es generar un resultado y otra muy distinta es conseguir que ese resultado sea correcto, útil y esté preparado para utilizarlo en un entorno real.

Y esto lo he comprobado personalmente.

Mi experiencia rediseñando Infoes Digital con inteligencia artificial

Hace poco decidí renovar completamente la imagen de Infoes Digital.

Quería cambiar el logotipo y rediseñar la página web. Como diseñador web, podría haber realizado ese trabajo utilizando mis herramientas habituales, pero decidí hacer una prueba.

¿Qué pasaría si encargase gran parte del trabajo a una inteligencia artificial?

Un logotipo que necesitó numerosos intentos

El nuevo logotipo que podéis ver en Infoes Digital no fue el primero que generó la IA.

Ni el segundo ni el tercero.

Tuve que realizar numerosos intentos hasta conseguir un resultado que realmente me convenciera.

En algunos diseños había problemas con la tipografía, en otros los colores no eran los adecuados y en muchos casos aparecían errores que necesitaban correcciones.

La IA era capaz de generar propuestas rápidamente, pero yo tenía que decidir cuáles servían, cuáles no y qué debía modificarse.

Más de 100 correcciones en la página web

Con la web ocurrió algo todavía más interesante.

La primera versión tenía muy buena apariencia. Visualmente era atractiva, las animaciones funcionaban y, dentro del entorno donde la estaba probando, parecía que todo estaba correcto.

Pero cuando trasladé el proyecto a mi alojamiento web y lo publiqué en mi dominio, comenzaron los problemas.

Botones que no llevaban a ninguna parte, enlaces incorrectos, textos que necesitaban ajustes, elementos con colores equivocados y funcionalidades que no se comportaban como deberían.

Tuve que realizar más de 100 correcciones.

Y había algo especialmente frustrante: en ocasiones pedía que corrigiera un pequeño error y, al solucionarlo, la inteligencia artificial modificaba otra parte que ya funcionaba correctamente.

Aquí está una de las grandes diferencias entre utilizar inteligencia artificial y saber desarrollar una página web.

Si no hubiera tenido conocimientos de diseño y desarrollo web, probablemente no habría sabido identificar muchos de esos problemas ni explicar cómo solucionarlos.

La importancia de saber preguntar a una inteligencia artificial

Hay una idea que repito habitualmente: la calidad de las respuestas depende en buena medida de la calidad de nuestras preguntas.

Podemos tener la mejor herramienta del mundo, pero si no sabemos utilizarla, difícilmente obtendremos buenos resultados.

Me gusta compararlo con una calculadora.

Una calculadora puede resolver operaciones matemáticas complejas, pero necesitamos conocer la operación que queremos realizar y saber interpretar el resultado.

Con la inteligencia artificial sucede algo parecido.

Si conocemos bien una materia, podemos hacer preguntas más precisas, detectar respuestas incorrectas y solicitar correcciones concretas.

Pero si desconocemos completamente el tema, corremos el riesgo de aceptar como verdadera una respuesta que contiene errores.

La IA puede ampliar nuestros conocimientos y capacidades, pero no deberíamos confundir una respuesta convincente con una respuesta correcta.

Estoy escribiendo un libro con IA y también comete errores

Otro proyecto personal en el que estoy utilizando inteligencia artificial es la escritura de un libro.

Es una idea que comencé hace años, cuando todavía escribía muchas páginas a mano.

Con el tiempo fui digitalizando esos textos, utilizando herramientas de reconocimiento de caracteres y, más recientemente, incorporando audios y vídeos para convertir mis ideas en capítulos.

La inteligencia artificial me está ayudando muchísimo a organizar el contenido y avanzar más rápido.

Sin embargo, también me he encontrado con problemas importantes.

En algunos borradores aparecen palabras que no corresponden, acontecimientos mal interpretados e incluso situaciones que les ocurrieron a otras personas y que la IA me atribuye a mí.

Y eso que le he proporcionado el material original.

Actualmente sigo revisando el manuscrito y realizando numerosas correcciones.

¿Me está ayudando? Por supuesto.

¿Podría publicar directamente todo lo que genera sin revisarlo? En absoluto.

Este ejemplo demuestra por qué la supervisión humana sigue siendo tan importante, especialmente cuando trabajamos con información personal, experiencias reales o contenidos que requieren precisión.

Automatizar el trabajo con inteligencia artificial no significa trabajar gratis

Otro asunto del que se habla bastante menos es el coste económico de la inteligencia artificial.

En Internet vemos demostraciones espectaculares: agentes que gestionan tareas, herramientas que crean páginas web completas y asistentes capaces de interactuar con programas o navegadores.

Pero muchas de esas funciones avanzadas requieren suscripciones, créditos o planes de pago.

Lo he comprobado utilizando distintas herramientas de IA y sistemas capaces de trabajar directamente con el navegador.

En una ocasión estaba preparando una campaña y decidí utilizar un asistente para realizar parte de las tareas.

La herramienta podía interactuar con la página, pulsar botones y realizar determinadas acciones. Sin embargo, a medida que avanzaba, también aumentaba el consumo de créditos.

Y cuando necesitaba continuar, aparecían las limitaciones del servicio.

Esto plantea una cuestión importante para cualquier empresa.

Automatizar un proceso no significa necesariamente eliminar todos sus costes.

Hay que tener en cuenta las suscripciones, las herramientas utilizadas, el tiempo de configuración, la supervisión y la corrección de errores.

Por eso, antes de sustituir un procedimiento tradicional por uno basado en IA, conviene valorar si realmente estamos ahorrando tiempo y dinero.

¿Qué trabajos puede transformar la inteligencia artificial?

Creo que la inteligencia artificial va a automatizar numerosas tareas, especialmente aquellas que son repetitivas y siguen procedimientos definidos.

Por ejemplo, redactar determinados correos, organizar información, generar borradores de documentos o ayudar en procesos administrativos.

Pero hay una diferencia importante entre automatizar tareas y sustituir profesiones completas.

Un abogado no se limita a consultar leyes. Un diseñador no se dedica únicamente a colocar elementos en una página. Un programador no consiste simplemente en escribir líneas de código.

Detrás de cada profesión hay experiencia, criterio, conocimiento del contexto y capacidad para resolver situaciones que no siempre tienen una respuesta evidente.

Eso no significa que todos los puestos de trabajo estén protegidos frente a la automatización.

Algunos empleos cambiarán profundamente y determinadas funciones podrán realizarse con menos intervención humana.

Sin embargo, también considero que aparecerán nuevas oportunidades para profesionales capaces de combinar sus conocimientos con estas herramientas.

El profesional que sabe utilizar IA puede ser más productivo

En mi propio trabajo he comprobado cómo la inteligencia artificial me permite avanzar mucho más rápido.

Por ejemplo, puedo preparar propuestas comerciales, organizar ideas, redactar comunicaciones y desarrollar proyectos tecnológicos en mucho menos tiempo.

También puedo utilizarla como apoyo para programar, una actividad que llevaba años sin practicar de manera habitual.

Pero la diferencia está en que puedo indicar qué necesito, detectar determinados errores y explicar cómo quiero corregirlos.

No se trata solamente de saber utilizar ChatGPT.

Se trata de combinar las posibilidades de la tecnología con conocimientos profesionales.

El verdadero reto: aprender a trabajar con inteligencia artificial

Creo que estamos cometiendo un error cuando planteamos el futuro laboral como una batalla entre humanos y máquinas.

La pregunta no debería ser únicamente si la inteligencia artificial nos va a quitar el trabajo.

También deberíamos preguntarnos cómo podemos utilizarla para mejorar lo que hacemos.

Un administrativo que conoce su profesión y sabe automatizar determinados procesos puede resultar más productivo.

Un diseñador que combina su experiencia con herramientas generativas puede explorar más propuestas.

Un programador que utiliza asistentes de IA puede acelerar determinadas fases de desarrollo, siempre que revise el código y compruebe su funcionamiento.

Ahora bien, tampoco conviene caer en el extremo contrario y pensar que todo lo que produce una inteligencia artificial es extraordinario.

Hay errores, limitaciones, costes y situaciones donde una herramienta automatizada no ofrece la precisión que necesitamos.

Mi conclusión: la IA cambiará el empleo, pero el criterio humano sigue siendo fundamental

Después de utilizar diferentes modelos de inteligencia artificial en proyectos reales, mi conclusión es que esta tecnología va a transformar profundamente nuestra forma de trabajar.

Y sí, algunas tareas y puestos de trabajo pueden verse afectados.

Pero también creo que estamos dando por hecho demasiadas cosas cuando afirmamos que cualquier profesión puede sustituirse simplemente por una herramienta de IA.

Mi experiencia rediseñando Infoes Digital, desarrollando proyectos, automatizando tareas o escribiendo mi libro me ha demostrado que generar algo rápidamente no significa que esté bien hecho.

La inteligencia artificial me permite hacer más cosas, avanzar más deprisa y afrontar proyectos que antes me habrían llevado muchísimo tiempo.

Pero sigo necesitando revisar, corregir, decidir y asumir la responsabilidad del resultado.

Por eso, más que tener miedo a estas herramientas, creo que merece la pena aprender a utilizarlas y entender sus limitaciones.

¿Y tú qué opinas?

¿Crees que la inteligencia artificial terminará eliminando muchos puestos de trabajo? ¿Piensas que estamos viviendo una burbuja tecnológica? ¿Has utilizado ChatGPT, Claude, Gemini u otras herramientas para trabajar?

Me gustaría conocer tu experiencia.

Puedes dejar tu opinión en los comentarios y, si te interesa la tecnología desde un punto de vista práctico, te invito a visitar mi canal de YouTube de Infoes Digital, donde comparto experiencias, proyectos y opiniones sobre el mundo digital.

¿Te ha servido? Compártelo.

¿Quieres que tu web trabaje mejor?

Cuéntame qué necesitas y te digo cuál sería el siguiente paso.

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